Entiendo la psicoterapia como un viaje. Como un camino que comienza en el motivo de consulta, en el sufrimiento, y que se dirige hacia la satisfacción, el crecimiento y la libertad del SER. 

A menudo en ese viaje nos encontramos con nuestra alma, con nuestra esencia y con esa parte oculta de cada persona que clama por ser mirada, amada y reconocida.

Al final del camino suena siempre una melodía agradable que nos permite bailar, al fin, con nuestra propia historia, sintiéndonos en paz.